• Nut. Ana Inés Rosas

Oligosacáridos: la leche materna nos sigue sorprendiendo


La leche materna es un fluido vivo formado por más de 200 componentes bioactivos que se adapta a las necesidades del recién nacido. La lactosa es el compuesto más abundante en los mamíferos, de hecho, aporta al recién nacido una gran cantidad de energía. Hay otros componentes ligados a la lactosa, los oligosacáridos de la leche materna, también conocidos como Human Milk Oligosaccharides ( HMOs) que tienen un papel fundamental en el desarrollo del bebé.

En 1926 Khun y Gyorgy descubrieron lo que llamaron “factor bífido”, un factor de crecimiento para las bifidobacterias de la microflora bacteriana del intestino del recién nacido y posteriormente dieron lugar a los oligosacáridos de la leche materna. Estos componentes no son degradados por las enzimas digestivas, por lo que estan relacionados a lo que habitualmente se conoce como fibra de la dieta. Tienen gran diversidad estructural y una elevada concentración sobre todo en el calostro —20 a 25 gr/litro comparado a 1 a 10 gr/l en la leche madura—, lo que habla de la importancia en los primeros días de vida.

De la misma manera es interesante comparar la concentración de oligosacáridos ( 5-15 g/l ) y la variedad ( más de 100 tipos de HMOs identificados) en la leche humana con la leche de vaca, donde la concentración es de 0.05g/l y la variedad es más o menos de 40.

En cuanto a sus funciones son tan variadas como asombrosas: modulan la respuesta inmunológica celular en el epitelio intestinal, disminuyen la infiltración y activación de los leucocitos y hay estudios que proponen que participan en la prevención de enterocolitis necrosante y aportan ácido siálico que promueve el desarrollo del cerebro y su capacidad cognitiva.

Otra particularidad de estos componentes de la leche materna es que su composición está muy relacionada con la genética materna, que incluye el estado secretor y el grupo sanguíneo de Lewis. Investigaciones recientes muestran el establecimiento de microorganismos beneficiosos en la microflora bacteriana (bifidobacterias bifidum y longum sub infantis)) cuando los HMOs contienen fucosa (que depende de la expresión de un gen) y es alimento para estos microorganismos. Cuando los HMOs no contienen fucosa, se condiciona el establecimiento de estas bacterias beneficiosas, favoreciendo la colonización por parte de streptococcus, con mayor riesgo de enfermedades diarreicas.

Sin duda, todo esto nos habla una vez más de la complejidad, la fineza y el detalle de lo que la madre transmite al recién nacido a través de la leche materna, que nos sigue asombrando por su composición, por su engranaje perfecto con las necesidades físicas, inmunitarias, nutricionales y afectivas del bebé.

Ana Ines Rosas es nutricionista dietista de la Escuela de Nutrición y Dietética, de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, y Asesora de Lactancia. Está especializada en alimentación vegetariana en embarazadas, mujeres que amamantan y niños pequeños. Coordinadora académica de la Formación en Asesor en Lactancia Materna y el Curso de alimentación en el niño pequeño y socia fundadora del Instituto Uruguayo de Lactancia Materna (Iulam).

*Foto extraída de laprensa.com.ar


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