Lactancia materna en bebés prematuros: por qué es clave y cómo acompañarla
- hace 7 horas
- 5 min de lectura

Cuando un bebé nace antes de tiempo, todo se vuelve urgente: su respiración, su temperatura, su crecimiento, su estabilidad. En ese escenario, la alimentación no es un detalle: es parte central del cuidado. Y la evidencia científica es clara: la leche humana es el mejor alimento posible para los recién nacidos prematuros, no solo por su valor nutricional, sino por su impacto en la salud y el pronóstico a corto y largo plazo.
En este artículo compartimos los principales hallazgos de la revisión bibliográfica “Lactancia materna en neonatos prematuros: revisión bibliográfica”, publicada en 2025 en la Revista Sanitaria de Investigación, y los vinculamos con estrategias concretas para acompañar a las familias en este proceso.
La leche materna en prematuros: más que nutrición
La leche materna es un alimento vivo. Contiene defensas inmunológicas, hormonas, enzimas, factores de crecimiento y componentes antiinflamatorios que no pueden ser replicados completamente por las fórmulas.
La revisión publicada en Revista Sanitaria de Investigación destaca que, en bebés prematuros, estos beneficios son todavía más relevantes porque se trata de recién nacidos con un sistema inmunológico inmaduro y con mayores riesgos de complicaciones.
Entre los beneficios más importantes se encuentran:
Menor riesgo de infecciones graves, incluyendo sepsis neonatal.
Reducción del riesgo de enterocolitis necrotizante (ECN), una de las complicaciones más temidas en neonatología.
Mejor desarrollo neurológico y cognitivo a largo plazo.
Mejor tolerancia digestiva, lo que facilita la alimentación progresiva.
Menor mortalidad neonatal cuando se logra implementar lactancia o leche humana de forma temprana.
Estos hallazgos refuerzan una idea clave: en prematuros, la leche humana puede considerarse una intervención terapéutica.
¿Por qué es más difícil amamantar a un bebé prematuro?
Muchas familias sienten frustración o culpa cuando no pueden amamantar desde el inicio. Pero es fundamental entender que, en la prematurez, la lactancia suele ser un proceso más largo y complejo.
La revisión señala varios factores frecuentes:
1. Separación madre-bebé
La internación en UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) muchas veces implica separación física, lo que dificulta el contacto piel con piel y el inicio temprano del amamantamiento.
2. Inmadurez neurológica del bebé
Un bebé prematuro puede no estar preparado para coordinar succión-deglución-respiración. Por eso, en muchos casos, al principio necesita alimentación por sonda.
3. Estrés y agotamiento
La experiencia de un parto prematuro suele ser emocionalmente intensa. El estrés sostenido afecta la confianza, la disponibilidad emocional y también puede impactar en la bajada y mantenimiento de la producción de leche.
4. Falta de apoyo especializado
La revisión también menciona que el acompañamiento profesional específico en lactancia prematura no siempre está disponible, y eso puede marcar una gran diferencia en el resultado.
Extracción de leche: una herramienta clave en la prematurez
En bebés prematuros, muchas veces el inicio de la lactancia no ocurre al pecho, sino a través de la extracción y administración de leche materna.
Esto puede ser temporal, pero es fundamental para sostener el proceso.
Algunas claves importantes incluyen:
Iniciar la extracción lo antes posible, idealmente en las primeras horas postparto.
Extraer con frecuencia, incluyendo horarios nocturnos, para favorecer el establecimiento de la producción.
Contar con información sobre técnicas, higiene y conservación.
Acompañar emocionalmente a la persona que amamanta, porque extraer leche en un contexto de internación puede sentirse como un enorme esfuerzo físico y emocional.
La revisión subraya que la extracción precoz y sostenida aumenta las probabilidades de lograr lactancia materna exclusiva más adelante.
Método Canguro: una estrategia con evidencia
Uno de los puntos destacados en el artículo revisado es el impacto positivo del Método Madre Canguro (contacto piel con piel).
El contacto piel con piel favorece:
estabilidad cardiorrespiratoria del bebé
regulación de la temperatura
disminución del estrés
mejor ganancia de peso
aumento de la producción de leche
transición más efectiva hacia el pecho
Además, tiene un valor emocional enorme: devuelve a la familia un rol activo en el cuidado.
En IULAM insistimos mucho en esto: la lactancia no se construye solo con técnica, también se construye con vínculo y acompañamiento.
¿Qué pasa cuando el bebé necesita más nutrientes?
Los bebés prematuros tienen requerimientos nutricionales mayores, especialmente en proteínas, calcio y fósforo. Por eso, en algunos casos, incluso recibiendo leche materna, pueden necesitar fortificación.
La revisión bibliográfica menciona la fortificación como una herramienta que permite mejorar el crecimiento y cubrir necesidades específicas, sin perder los beneficios inmunológicos de la leche humana.
Esto es importante: fortificar no significa reemplazar, sino complementar para que el bebé reciba lo que necesita.
En estos casos, la decisión debe ser evaluada por el equipo de salud, con seguimiento del crecimiento y del estado clínico.
Barreras frecuentes: mitos y mensajes que desalientan
Una parte relevante del artículo menciona que, además de los desafíos clínicos, existen barreras sociales y culturales:
“Si nació prematuro no vas a poder amamantar”
“Tu leche no lo alimenta”
“Con complemento va a subir más rápido”
“No te estreses con la lactancia”
Aunque a veces estas frases se dicen con intención de aliviar, pueden tener el efecto contrario: desmotivar, generar culpa y cortar un proceso que podría haberse sostenido con apoyo.
La revisión señala la importancia de implementar políticas hospitalarias y estrategias sistemáticas que promuevan la lactancia en UCIN.
¿Qué necesita una familia para sostener la lactancia en prematurez?
Más allá de la evidencia científica, la lactancia en prematuros requiere condiciones concretas. Entre las más importantes:
acceso a sacaleches adecuado
educación clara sobre extracción y conservación
contacto piel con piel frecuente
acompañamiento de asesoras en lactancia formadas en prematurez
escucha emocional sin juicios
un equipo neonatal que priorice la leche humana como parte del tratamiento
La revisión enfatiza que las intervenciones organizadas y sostenidas aumentan las tasas de lactancia al alta.
Esto es clave: no depende solo de la voluntad de la familia, depende del entorno, del sistema y del acompañamiento profesional.
Un mensaje importante: cada gota cuenta
En prematurez, incluso pequeñas cantidades de calostro o leche materna pueden aportar defensas valiosas. A veces se empieza con mililitros, literalmente.
Por eso es fundamental transmitir un mensaje realista y esperanzador:
la lactancia en prematuros puede ser un camino gradual, y no necesariamente comienza en el pecho. Puede empezar en una jeringa, en una sonda, en una extracción en silencio, en medio del cansancio y la incertidumbre.
Y aun así, es lactancia.
Conclusión: la leche humana es parte del cuidado esencial del prematuro
La revisión bibliográfica “Lactancia materna en neonatos prematuros” publicada en la Revista Sanitaria de Investigación refuerza algo que desde IULAM sostenemos hace años: la leche materna en bebés prematuros es una intervención protectora, preventiva y terapéutica, con impacto real en la supervivencia, la salud intestinal, el neurodesarrollo y el bienestar general.
Promoverla no significa exigir. Significa crear condiciones, formar profesionales, acompañar emocionalmente y brindar herramientas concretas.
Porque cuando un bebé nace antes de tiempo, la familia no necesita presión: necesita apoyo.
Referencia bibliográfica
Revista Sanitaria de Investigación. Lactancia materna en neonatos prematuros: revisión bibliográfica. Disponible en:https://revistasanitariadeinvestigacion.com/lactancia-materna-en-neonatos-prematuros-revision-bibliografica/






















Comentarios