Lactancia y salud mental materna: qué dice la evidencia científica (y qué no)
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¿Amamantar protege la salud mental de la madre? La evidencia muestra que depende más de las expectativas y el apoyo que del resultado en sí.

Durante años circuló una idea simple: amamantar protegía la salud mental de la madre, y no amamantar la exponía a mayor riesgo de depresión posparto. La evidencia científica actual muestra algo más complejo — y más útil, tanto para quien acompaña a las familias como para quien está atravesando esta etapa: respecto a la salud mental, no importa tanto si una madre amamantó o no, sino cómo vivió esa experiencia, si pudo sostener el proyecto de alimentación que se había imaginado, y qué apoyo recibió cuando aparecieron las dificultades.
La lactancia, por sí sola, no explica las diferencias
Uno de los estudios más citados sobre este tema analizó datos de más de 10.000 madres del Reino Unido (Borra et al., 2015). Sus resultados mostraron que la relación entre lactancia y depresión posparto variaba según un factor clave: si la madre había planeado amamantar antes de que naciera su bebé.
Las mujeres que habían planeado amamantar y pudieron hacerlo presentaron menos síntomas depresivos. El mayor riesgo, en cambio, apareció en quienes deseaban amamantar pero no pudieron hacerlo como esperaban.
Los propios autores concluyen que la relación entre lactancia y salud mental materna es heterogénea, y que está influida, entre otros factores, por las expectativas previas de la madre y por su estado de salud mental durante el embarazo.
Para quienes trabajan en salud o educación, esto tiene una implicancia concreta: preguntar por la salud mental durante el embarazo y preguntar por las expectativas de lactancia no debería ser dos conversaciones separadas, sino una sola. La dificultad para amamantar puede aumentar el malestar emocional, y la depresión o la ansiedad durante el embarazo pueden, a su vez, dificultar el inicio o la continuidad de la lactancia.
Cuando las dificultades aparecen sin apoyo
Un estudio publicado en 2025 en Scientific Reports, realizado con más de 2.000 madres que habían amamantado en la última década, aporta otra pieza importante (Rowles et al., 2025).
Más del 60% de las participantes contó que las dificultades para amamantar —más que la lactancia en sí— habían afectado negativamente su salud mental. Muchas describieron sentimientos de frustración, culpa o fracaso cuando el acople no resultaba como esperaban, aparecía dolor, o sentían que no contaban con información ni apoyo suficientes para atravesar esas dificultades.
La pregunta, entonces, deja de ser si la lactancia protege o no la salud mental. La evidencia invita a mirar otra cosa: qué pasa cuando una madre desea amamantar, encuentra obstáculos, y no recibe el acompañamiento que necesita.
El acompañamiento puede marcar la diferencia
Una revisión Cochrane publicada en 2025 evaluó si las intervenciones de apoyo a la lactancia podían ayudar a prevenir la depresión posparto (Lenells et al., 2025).
Los autores encontraron evidencia de baja certeza que sugiere que estas intervenciones podrían reducir el riesgo de depresión posparto a corto plazo y favorecer la continuidad de la lactancia. Hacen falta más estudios para confirmar la magnitud de este efecto, pero el hallazgo es consistente con una idea que aparece una y otra vez en la literatura: el apoyo oportuno puede ser tan importante como el resultado de la lactancia en sí.
Qué implica esto, en la consulta y en casa
Para profesionales: explorar la experiencia de la lactancia —no solo el resultado— es parte del cuidado de la salud mental perinatal, tanto como cualquier otra intervención clínica. Brindar información basada en evidencia antes del nacimiento, y contar con dónde derivar cuando aparecen dificultades, marca la diferencia.
Para familias: si sentís que la lactancia no está saliendo como imaginabas, no estás fallando, y no es algo que tengas que resolver sola. Pedir apoyo a tiempo puede cambiar mucho la experiencia, tanto para vos como para tu bebé.
Si estás atravesando esta brecha entre lo que esperabas de la lactancia y lo que pudiste sostener —o conocés a alguien que la está atravesando—, en IULAM ofrecemos un servicio de apoyo en lactancia de acceso libre y sin costo, brindado por nuestras estudiantes en formación supervisada, además de un directorio de asesoras en lactancia y puericultoras certificadas para derivación directa.
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Referencias
Borra, C., Iacovou, M., & Sevilla, A. (2015). New evidence on breastfeeding and postpartum depression: The importance of understanding women's intentions. Maternal and Child Health Journal, 19(4), 897–907. https://doi.org/10.1007/s10995-014-1591-z
Lenells, M., Uphoff, E., Marshall, D., Wilson, E., Gustafsson, A., Wells, M. B., Andersson, E., & Dennis, C.-L. (2025). Breastfeeding interventions for preventing postpartum depression. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2(2), CD014833. https://doi.org/10.1002/14651858.CD014833.pub2
Rowles, G., Keenan, J., Wright, N. J., Hughes, K., Pearson, R., Fawcett, H., & Braithwaite, E. C. (2025). Investigating the impact of breastfeeding difficulties on maternal mental health. Scientific Reports, 15, 13572. https://doi.org/10.1038/s41598-025-98357-6






















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