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La depresión perinatal también afecta a los padres: qué dice la evidencia

  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Durante décadas, la salud mental perinatal estuvo centrada casi exclusivamente en las madres. Este enfoque permitió avanzar enormemente en la detección y el tratamiento de la depresión durante el embarazo y el puerperio. Sin embargo, también dejó en un segundo plano una realidad cada vez más documentada por la investigación: los padres también pueden desarrollar depresión durante el embarazo y el primer año de vida de sus hijos.

Hoy sabemos que la transición hacia la parentalidad implica cambios biológicos, psicológicos, relacionales y sociales para todas las personas involucradas en la crianza. Por eso, comprender la salud mental paterna ya no es un tema accesorio, sino una necesidad clínica.


¿Qué tan frecuente es la depresión perinatal en los padres?


Un metaanálisis publicado en Journal of Affective Disorders analizó 47 estudios realizados en distintos países, incluyendo a más de 20.700 padres, con el objetivo de estimar la prevalencia mundial de depresión durante el embarazo y el primer año posparto (Rao et al., 2020).

Los resultados muestran que:

  • aproximadamente 1 de cada 10 padres presenta síntomas compatibles con depresión durante el período perinatal;

  • la prevalencia durante el embarazo fue cercana al 10%;

  • durante el primer año luego del nacimiento se mantuvo en cifras similares, alrededor del 9%.

Los autores concluyen que la depresión perinatal paterna no constituye una condición excepcional, sino un problema de salud frecuente que merece estrategias específicas de detección y atención.


Un cambio de paradigma necesario


Históricamente, los servicios de salud han considerado al padre como acompañante de la gestación y del nacimiento. Sin embargo, la evidencia actual muestra que él también atraviesa un proceso de adaptación complejo.


Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar depresión se describen:

  • antecedentes personales de trastornos del estado de ánimo;

  • depresión materna;

  • dificultades en la relación de pareja;

  • estrés económico o laboral;

  • embarazo no planificado;

  • escaso apoyo social;

  • dificultades en la transición al rol parental.


La llegada de un hijo implica modificaciones profundas en la identidad, la dinámica familiar, el descanso, las responsabilidades y la organización cotidiana. Estos cambios pueden convertirse en factores de vulnerabilidad cuando no existen redes de sostén suficientes.


¿Cómo suele manifestarse?


Uno de los principales desafíos es que la depresión paterna puede expresarse de manera diferente a la presentación clásica que solemos reconocer.

Además del ánimo deprimido, es frecuente encontrar:

  • irritabilidad;

  • aumento del enojo o la impulsividad;

  • aislamiento;

  • disminución de la participación en los cuidados;

  • conductas evitativas;

  • incremento en el consumo de alcohol u otras sustancias;

  • sobrecarga laboral como forma de evitación emocional.


Esto hace que muchos casos pasen inadvertidos tanto para las familias como para los propios equipos de salud. Si te reconocés en varias de estas señales, no es algo que tengas que resolver solo: vale la pena conversarlo con un profesional de salud, del mismo modo que se recomienda para cualquier otro proceso emocional atravesado durante la crianza.


¿Por qué importa detectarla?


La salud mental de los padres no solo impacta sobre ellos mismos.

Diversos estudios han encontrado asociaciones entre la depresión paterna y:

  • menor sensibilidad en las interacciones con el bebé;

  • mayor estrés familiar;

  • mayor conflicto de pareja;

  • dificultades en el establecimiento del vínculo temprano;

  • alteraciones posteriores en el desarrollo emocional y conductual de niñas y niños.



Esto no implica que un padre con depresión inevitablemente genere estas consecuencias, sino que constituye un factor de riesgo potencial cuando no recibe acompañamiento oportuno.


Desde una perspectiva ecosistémica, cuidar la salud mental del padre también significa cuidar a la persona gestante, al bebé y al sistema familiar en su conjunto.


¿Estamos buscando activamente estos casos?


Probablemente no.


Mientras el tamizaje de depresión materna comienza lentamente a incorporarse en algunos servicios, la evaluación sistemática de la salud mental paterna continúa siendo excepcional.


Muchos padres acompañan controles obstétricos, ecografías, clases de preparación para el nacimiento y consultas pediátricas, pero pocas veces alguien les pregunta cómo están viviendo ellos la transición hacia la parentalidad. Esta ausencia puede favorecer el subdiagnóstico y retrasar el acceso al tratamiento.


¿Qué podemos hacer como profesionales?


No se trata de medicalizar la experiencia de convertirse en padre, sino de ampliar la mirada clínica.


Algunas acciones concretas incluyen:

  • incorporar preguntas sobre bienestar emocional durante el embarazo y el puerperio;

  • considerar al padre como sujeto de cuidado y no únicamente como acompañante;

  • detectar factores de riesgo familiares;

  • fortalecer las redes de apoyo;

  • derivar oportunamente cuando aparecen síntomas persistentes.


La atención perinatal verdaderamente centrada en la familia implica reconocer que el bienestar emocional de cada integrante influye sobre los demás.


Una mirada más amplia de la salud perinatal


En los últimos años, la investigación en salud mental perinatal ha comenzado a incluir cada vez más a los padres y otras figuras cuidadoras. Este cambio acompaña un paradigma que entiende la crianza como un proceso relacional, donde el bienestar de cada integrante repercute sobre todo el sistema familiar.

Para quienes trabajan acompañando familias durante el embarazo, el nacimiento y la primera infancia, incorporar esta evidencia representa una oportunidad para ofrecer una atención más completa, preventiva y basada en las necesidades reales de quienes atraviesan la transición hacia la parentalidad.


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Referencia

Rao, W. W., Zhu, X. M., Zong, Q. Q., Zhang, Q., Hall, B. J., Ungvari, G. S., & Xiang, Y. T. (2020). Prevalence of prenatal and postpartum depression in fathers: A comprehensive meta-analysis of observational surveys. Journal of Affective Disorders, 263, 491–499. https://doi.org/10.1016/j.jad.2019.10.030

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