Amamantar: algo natural, esperable y saludable para la mujer diabética


La lactancia materna es la forma natural de alimentar a un bebé. La primera hora después del nacimiento es fundamental para el inicio de la lactancia: el contacto piel con piel del bebé con su madre y la búsqueda del pecho materno para efectuar la primera toma en esos momentos, desencadenan un montón de estímulos y efectos hormonales que marcan el inicio de esta etapa.

Las mujeres diabéticas pueden pensar que por el hecho de padecer la enfermedad o haberla padecido en el embarazo (diabetes gestacional) su leche no es adecuada para alimentar a su bebé. Esto no es así, ya que amamantar a su niño mejora la salud de estas madres.

Cuando hay diabetes son frecuentes las complicaciones tanto maternas (cesáreas) como en el recién nacido (macrosomía, prematuridad, hipoglucemia precoz, hipocalcemia, problemas respiratorios, ictericia, etc.). Es común que a raíz de esto la madre y el bebé sean separados en los primeros momentos luego del parto.

Como si fuera poco, la diabetes se asocia al retraso de la lactogénesis II que es lo que se conoce por subida de la leche y también a bajos niveles de prolactina, hormona responsable de la producción de leche a nivel de los alvéolos mamarios, llevando a que los niveles de producción de leche frecuentemente no sean adecuados.

Todo esto lleva a una demora de la primera puesta al pecho, que es el factor más importante para el éxito de la lactancia, también en las mujeres diabéticas. Esta situación afecta y angustia a la mamá, entonces es importante apoyarla y estimularla a que comience a extraerse leche para estimular y mantener la producción.

En cuanto a la calidad de la leche, es buena y aportará los nutrientes y factores defensivos necesarios para el niño. La leche de la madre con diabetes tiene más glucosa que la de mujeres sin diabetes pero el contenido calórico total no se ve afectado porque la glucosa es un azúcar muy minoritario en la leche materna. Podría verse afectado el volumen si la diabetes no está controlada.

En el caso de las mujeres diabéticas igual que en las mujeres que no lo son pueden aparecer ciertas dificultades al comienzo de la lactancia (grietas, congestión mamaria, mastitis). Por esto, es importante que tanto ella como su entorno sepan cómo manejar estas situaciones para lograr que la lactancia sea exitosa.

Una de las dificultades que puede presentarse al inicio es la aparición de grietas en los pezones, con el consiguiente dolor cada vez que se pone a pecho a bebé. La mujer debe saber que amamantar no duele y, si hay dolor y/o se forman grietas, hay solución para ello, ya que en la mayoría de los casos se debe a un mal acople del bebé al pecho, que con un adecuado acompañamiento y asesoramiento para mejorar la técnica puede solucionarse.

En el caso de las mujeres diabéticas, toda herida es un riesgo, entonces, es importante curarlas lo antes posible de manera de prevenir heridas más grandes e infecciones y también para que el acto de amamantar sea placentero para ambos.

La congestión mamaria se da en los primeros días luego del nacimiento debido a la subida fisiológica de la leche y la mujer suele sentir endurecimiento de sus mamas y sensación de pesadez. Es importante que la mamá ponga a pecho al bebé con frecuencia de manera de descongestionar las mamas.

Otro problema frecuente es la mastitis, una inflamación del tejido mamario que puede ser ocasionada por tener horarios muy rígidos al amamantar al bebé o porque, amamantando, el pecho no se vacía totalmente. Ocasiona fiebre, malestar y cansancio. Al ser una infección, es aconsejable consultar al médico tratante a la brevedad. Y es conveniente que la mamá continúe amamantando a su bebé.

Todos estos problemas se previenen alimentando con frecuencia al bebé, en una posición adecuada, manteniendo buenas medidas de higiene, manteniendo seca la zona, evitando desinfectantes y pomadas y realizando tratamiento antibiótico si hay mastitis.

Desde el punto de vista del manejo de la enfermedad, las necesidades de insulina disminuyen con respecto a las previas al embarazo, ya que la glucosa es utilizada para sintetizar lactosa, que es uno de los componentes principales de la leche, lo que ocasiona que disminuya la glucosa en la sangre.

Entonces, hay que prestar atención a los controles de glicemia, ajustar la dosis de insulina y hacer ajustes en la dieta teniendo en cuenta que la lactancia tiene un gasto energético extra importante. Es conveniente que la madre diabética tenga disponible algún alimento por si nota síntomas de hipoglicemia durante las tomas o enseguida de ellas.

Luego, durante etapas posteriores de la lactancia, el bebé puede presentar episodios de “huelgas de lactancia”, donde rechaza el pecho y las tomas disminuyen o “crisis de crecimiento”, donde pide con muchísima frecuencia y las tomas aumentan. Ambas situaciones inciden en el gasto metabólico materno y es aquí otro de los momentos donde hay que controlar la glicemia.

Las personas que rodean a la mujer que está amamantando deben saber que la mujer que está amamantando debe descansar mientras el bebé descansa. Para eso, pueden organizarse para apoyarla y realizar las tareas del hogar como limpieza, comida, ropa, mandados, de manera que ella no deba preocuparse por eso, hacerle compañía, conversar con ella, escuchar sus sentimientos, que a veces pueden ser de tristeza, no minimizarlos y estar atentos a sus necesidades.

La lactancia materna es beneficiosa para la mamá, para el bebé, la familia, la comunidad y la sociedad toda, por lo tanto, es tarea de todos apoyarla, protegerla y promoverla.

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