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Promoción de la lactancia durante el embarazo: oportunidades para la práctica profesional

hace 1 hora
7 min de lectura

La preparación prenatal para la lactancia va más allá de transmitir información. Implica explorar expectativas, reconocer posibles dificultades, fortalecer la confianza y facilitar el acceso a un acompañamiento oportuno, antes y después del nacimiento.


Preparación para la lactancia

La promoción de la lactancia materna suele adquirir mayor visibilidad después del nacimiento, cuando comienzan las primeras tomas y las familias transitan las experiencias, los aprendizajes y los desafíos propios de esta etapa. Sin embargo, el embarazo constituye una oportunidad fundamental para conversar sobre lactancia, compartir información confiable e identificar qué apoyos pueden ser necesarios más adelante.


El protocolo clínico n.º 19 de la Academy of Breastfeeding Medicine (ABM), revisado en 2024, actualiza las recomendaciones sobre promoción de la lactancia durante el período prenatal y destaca la importancia de integrar estas intervenciones en una estrategia de apoyo longitudinal, que comience durante el embarazo y continúe después del nacimiento.

Para los profesionales que acompañan a personas gestantes y familias, sus recomendaciones ofrecen orientaciones concretas para revisar las prácticas habituales y fortalecer una atención basada en evidencia.


¿Qué aporta la educación prenatal sobre lactancia?


La evidencia revisada por la ABM indica que las personas que reciben educación sobre lactancia durante el embarazo presentan mayores tasas de inicio, una mayor duración de la lactancia y más probabilidades de mantener la lactancia exclusiva, especialmente cuando la educación prenatal se complementa con apoyo después del nacimiento.

Esto no significa que una intervención educativa garantice una experiencia o un resultado determinado. La lactancia está influida por múltiples factores clínicos, personales, familiares, sociales e institucionales. La educación prenatal es una herramienta dentro de una estrategia de apoyo más amplia.


Su valor reside en ofrecer conocimientos útiles, fortalecer la confianza en las propias capacidades y favorecer que las familias conozcan tanto las prácticas que pueden facilitar el establecimiento de la lactancia como los recursos disponibles si surgen dificultades.

En este sentido, no se trata únicamente de transmitir información, sino también de promover la autoeficacia: la confianza de una persona en su capacidad para amamantar y alcanzar sus propios objetivos de lactancia.


¿Qué temas conviene abordar durante el embarazo?


La ABM recomienda conversar intencionalmente sobre lactancia en cada consulta prenatal, adaptando los contenidos al momento del embarazo y a las necesidades de cada persona.


Entre los temas prioritarios se encuentran:

1. Beneficios de la lactancia y recomendaciones vigentes

Ofrecer información sobre los beneficios de la lactancia para la salud de la persona que amamanta y del bebé, las recomendaciones de lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y su continuidad, junto con la alimentación complementaria, a partir de esa etapa.

La información debe ser clara, equilibrada y respetuosa, sin recurrir a mensajes culpabilizantes ni presentar la lactancia como una obligación moral.

2. Fisiología y aspectos básicos de la lactancia

Explicar cómo se produce la leche, cómo se regula su producción y qué aspectos de la posición y el acople pueden facilitar las tomas. También es importante abordar el reconocimiento de las señales de hambre del bebé y las expectativas sobre los primeros días, incluyendo los cambios fisiológicos que ocurren durante el establecimiento de la lactancia.

3. Prácticas de apoyo durante el nacimiento y el posparto inmediato

Conversar sobre el contacto piel con piel temprano y sostenido, el inicio oportuno de la lactancia y la posibilidad de permanecer junto al bebé. Estas prácticas deben promoverse siempre que la situación clínica lo permita y de acuerdo con las necesidades asistenciales.

También conviene explicar los riesgos de la suplementación innecesaria y la importancia de evitar intervenciones que puedan interferir con el establecimiento de la lactancia, sin retrasar nunca una suplementación cuando existe una indicación clínica.

4. Posibles dificultades y recursos de apoyo

La educación prenatal también debe permitir identificar factores que podrían dificultar el establecimiento de la lactancia. Conocerlos anticipadamente facilita planificar apoyos específicos, ofrecer orientación adecuada y realizar derivaciones oportunas cuando corresponda.


Identificar necesidades sin generar temor


Una de las recomendaciones relevantes del protocolo es explorar los antecedentes y las circunstancias que pueden influir en la experiencia de lactancia.


La entrevista prenatal puede incluir preguntas sobre las expectativas y los objetivos de alimentación, las experiencias previas de lactancia, las dificultades experimentadas anteriormente, los antecedentes médicos, los medicamentos utilizados y las cirugías mamarias, entre otros aspectos pertinentes.


También es importante considerar la salud mental perinatal, los acontecimientos vitales estresantes, las condiciones sociales y las redes de apoyo. La identificación de situaciones de violencia interpersonal y otras circunstancias que puedan afectar el bienestar y la seguridad también forma parte de una atención integral.


Identificar un factor de riesgo no significa anticipar que la lactancia no será posible. Significa reconocer que algunas personas pueden necesitar información, seguimiento o asistencia especializada adicional.


Cuando los antecedentes o la evaluación clínica lo justifiquen, el protocolo recomienda considerar una consulta prenatal con un profesional especializado en medicina de la lactancia.


Este abordaje permite pasar de una orientación general a un acompañamiento individualizado, evitando tanto la falsa tranquilidad como la generación innecesaria de preocupación.


Una educación estructurada, accesible y culturalmente pertinente


No alcanza con mencionar la lactancia de manera ocasional ni con entregar información extensa sin considerar las necesidades de quien la recibe. La ABM recomienda que la educación prenatal sea estructurada, promueva la autoeficacia y se ofrezca en formatos adecuados para la población atendida.


Los materiales escritos, los cuadernos de trabajo, los videos, las aplicaciones y los recursos digitales pueden contribuir a ampliar el acceso a la información. También pueden incorporarse modalidades de telesalud y comunicación a distancia.


Para que estos recursos sean útiles, es necesario considerar el idioma preferido, la comprensión lectora, el contexto cultural y las posibilidades reales de acceso.

Además, cuando la persona lo desea y resulta apropiado, la participación de la pareja y de otras figuras significativas puede contribuir a construir una red de apoyo que continúe después del nacimiento.


La educación prenatal debe ser una conversación, no una transmisión unilateral de instrucciones. Explorar qué sabe la persona, qué le preocupa, qué experiencias previas ha tenido y qué espera de la lactancia permite ajustar la intervención y establecer una relación de confianza.


El apoyo no depende de un único profesional


Uno de los aportes importantes del protocolo es reconocer que la promoción de la lactancia durante el embarazo requiere la participación de diferentes actores y modalidades de atención. Además de los profesionales que realizan el seguimiento prenatal, pueden contribuir los especialistas en lactancia, las parteras, los agentes comunitarios, los grupos de apoyo entre pares y otros integrantes de los equipos de salud.

La ABM destaca especialmente el valor de las intervenciones grupales, las visitas domiciliarias y el acompañamiento entre pares, que pueden favorecer tanto el inicio como la continuidad de la lactancia.


Estos espacios ofrecen oportunidades para compartir experiencias, construir redes de apoyo y acceder a información en un contexto de intercambio con otras personas que atraviesan situaciones similares.


La participación de familiares y personas significativas también puede ser relevante. Involucrarlas en la educación prenatal, cuando la persona gestante así lo desea, permite ampliar la comprensión sobre las necesidades de apoyo durante el puerperio y favorecer una distribución más compartida de las tareas de cuidado.


La continuidad asistencial es fundamental


Uno de los mensajes centrales del protocolo es que la promoción prenatal alcanza mayor valor cuando forma parte de una estrategia longitudinal de apoyo. La información ofrecida durante el embarazo necesita continuidad después del nacimiento, cuando las familias comienzan a poner en práctica lo aprendido y pueden aparecer dudas o dificultades que no era posible anticipar.


Por eso, resulta importante que los equipos de salud coordinen sus intervenciones, conozcan los recursos disponibles y faciliten el acceso a profesionales con formación específica en lactancia.


Las consultas posnatales, las visitas domiciliarias, los espacios grupales, el apoyo entre pares y las modalidades de atención a distancia pueden complementar la asistencia, según las necesidades de cada familia y los recursos del sistema.


Esta continuidad también requiere que los servicios de salud revisen sus propias prácticas y generen entornos que protejan, promuevan y apoyen la lactancia. La posibilidad de amamantar no depende exclusivamente de la información o de la voluntad individual: también está condicionada por las prácticas institucionales, las políticas de atención y las condiciones sociales en las que transitan las familias.


¿Cómo llevar estas recomendaciones a la práctica?


A partir del protocolo de la ABM, los profesionales y equipos pueden revisar algunos aspectos concretos de su atención prenatal:

  • Incorporar la conversación sobre lactancia de manera sistemática en las consultas.

  • Disponer de materiales educativos estructurados, accesibles y actualizados.

  • Explorar expectativas, antecedentes y posibles necesidades de apoyo.

  • Fortalecer las competencias de los profesionales que realizan el seguimiento prenatal.

  • Conversar sobre las prácticas que favorecen el inicio de la lactancia en el lugar de nacimiento.

  • Identificar profesionales y servicios de referencia para las situaciones que requieren atención especializada.

  • Facilitar el acceso a espacios grupales y redes de apoyo entre pares.

  • Establecer mecanismos de continuidad entre la atención prenatal y posnatal.

  • Revisar las prácticas institucionales que pueden favorecer o dificultar el establecimiento de la lactancia.


Estas acciones pueden adaptarse a diferentes contextos asistenciales y no requieren que un único profesional asuma todas las funciones. La coordinación entre disciplinas y niveles de atención es parte fundamental de la estrategia.


Una oportunidad para mejorar el acompañamiento


La promoción de la lactancia durante el embarazo es una oportunidad para ofrecer información confiable, reconocer necesidades y preparar un acompañamiento acorde con cada situación.


Para los profesionales, el desafío no consiste solamente en saber qué información transmitir, sino también en identificar cuándo ofrecerla, cómo adaptarla y qué apoyos facilitar para que tenga continuidad después del nacimiento.


La evidencia disponible respalda la educación prenatal integrada con apoyo posnatal como parte de una estrategia de promoción de la lactancia. Incorporar este enfoque a la práctica cotidiana permite avanzar hacia una atención más informada, respetuosa y coordinada, que reconozca tanto las necesidades individuales como las condiciones del entorno en el que cada familia transita esta experiencia.


Promover la lactancia también implica construir condiciones para que las personas puedan tomar decisiones informadas y recibir el apoyo que necesitan, sin que la responsabilidad recaiga exclusivamente sobre ellas.


Referencia bibliográfica

Jack A, Mullin C, Brown E, Burtner M, Standish KR, Fields A, Rosen-Carole C, Hartman S. Academy of Breastfeeding Medicine Clinical Protocol #19: Breastfeeding Promotion in the Prenatal Period (Revised 2024). Breastfeeding Medicine. 2024;19(8):575–587. doi:10.1089/bfm.2024.0203.

Acceso al protocolo original: https://doi.org/10.1089/bfm.2024.0203

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